La noche ya va llegando más lentamente y los días son menos fríos. Si miramos atrás, en una tarde cualquiera, en una tarde como ésta.. Qué hemos hecho otros años? A quién hemos visto o conocido? Quién se ha ido de nuestra vida? Quién ha hecho de un día cualquiera, un día especial? Un día especial que años después sólo nos sirve para alimentar el recuerdo quizás, para llamar a la nostalgia y tomarte una copa con ella o, en el mejor de los casos, celebrar algún que otro aniversario..
Y qué no daríamos en ese preciso instante por volver a allí, donde todo comenzó.. donde ése día dejó de ser uno más en el calendario y pasó a ser rojo y festivo...
A veces te encuentras tan fuera de lugar que volverías a cualquier recuerdo para sentirte de nuevo alguien...
Pero con el paso del tiempo, el corazón se endurece y la nostalgia deja el alcohol, y ya no quieres volver a atrás, ni siquiera para ver de nuevo ésa sonrisa o ese rostro que un día marcó tu vida. Para qué volver a verlo, si lo vas a perder de nuevo? Y volver a sentir todo aquel dolor ante la ausencia? No...
Si ya no están, es porque cumplieron toda la función que tenían encomendada para realizar junto a nosotros, no hay más.. No eran para siempre, sólo eran un billete para un tour con principio y fin.. Se pasearon por nuestro corazón y lo pintaron del color que querían, pero llegados a su destino abandonaron el tren y seguimos viajando solos, notando como poco a poco, esa pintura del corazón se iba cayendo e iba dejando al descubierto el más inanimado paisaje. Hasta que un día, también nosotros decidimos bajar y abandonar el tren.
No se sabe si para siempre o durante un tiempo. Yo pienso que cuando un tren se marcha, no hay que correr detrás de él para que vuelva, o esperarlo en otra parada. Mejor esperar a que venga otro tren, quien sabe si este viaje será el que no tenga fecha, solo un destino: La felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario