La madrugada va cayendo. El sueño no llega a apoderarse de mí, así que me he venido a la ventana a fumarme un cigarro. Hace algo de frío, pero más frío tengo por dentro. Me gustan estos momentos. No hay nada más que silencio, aire y el humo que sale de mi boca. Pero me gustarían más si tú estuvieras aquí, conmigo, ahora.. que llegases por mi espalda, me abrazases y el frío se convirtiera en calor. Que acariciases mi cuerpo como aquella noche de agosto y nuestras lenguas se encontrasen de nuevo, tu pelo entre mis dedos, mis muslos en tus manos, los alientos compartidos y los latidos desenfrenados al compás. Pero no estás. Nunca estás, joder. Y te importa una mierda. No me buscas, no provocas el encuentro, no parece que te haga falta. Siempre soy yo la que va detrás de tí, la que se salta las barreras y se traga los kilómetros, la que cruza la noche y burla al miedo para encontrarse contigo... Cenicienta se pone los tennis y se va a buscar al príncipe azul a su reino.. Pero la noche termina en una puta calabaza donde él no hace nada por fundirse con ella y ella se traga todos y cada uno de los besos que se queman por salir, todas las palabras que traía ensayadas para decírselas entre susurros, gemidos tal vez.. Y cuando me voy, cuando te abandono porque me agotas, me hieres, me matas.. vienes llorando mi ausencia, te tragas los kilómetros sin impedimentos y me dices todo eso que sabes que me muero por escuchar pero que tanto te cuesta decir. Y volvemos a ese puto punto de partida y la historia vuelve a empezar.
Y dime tú... si no es egoísta lo que haces, dime por qué me tienes atada a tí... Déjame. Yo ya lo hice, yo ya me fuí.. Y es lo que te acojona de mí, que sabes que cuando quiera puedo irme, puedo dejarte.. Y es lo que te vuelve loco.
Y ahí me tienes, día a día... Esperando no sé muy bien qué.. Un milagro, quizás? Esperando a que te dé la gana darte cuenta que soy yo la única y entonces venir a buscarme? Esperando, esperando...
Al igual que esta puta colilla, ésto también tendrá su final, también se apagará.. y sabes que seré yo quien pise esta historia hasta que no quede ni un rescoldo de ceniza, para luego irme calle abajo con mis tacones y la noche para mí. Y te dejaré con ese vacío que tantas veces me has dejado, pero con una sola diferencia, que ya no se volverá a llenar, ya no volveré más contigo y será entonces cuando te des cuenta de cuanto te quería, cuanto valía y cuanto se quedó por vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario