jueves, 10 de marzo de 2016

Desempolvando teclas

Hoy ha sido el día después de cuatro años sin aparecer por aquí. Sé que nadie ha echado de menos mis letras porque nadie me ha leído pero, a veces, yo sí he tenido la necesidad de contar algo, de escribir un sentimiento de cara al mundo y quedarme tan a gusto. Pero nunca lo hice,

¿Por qué dejé de escribir? Simplemente porque se me cumplió un sueño. Mi sueño tenía forma humana, respondía a un nombre y apellidos y me erizaba la piel con el tono de su voz, con su simple sonrisa. Y dejé de escribir porque ya no necesitaba ocultarme tras unas teclas ni bajo un seudónimo para hablar de aquello que deseaba gritar. Ya podía contárselo a él, ya tenía forma real mi sueño. 

Hoy, cuatro años después, mi sueño sigue siendo una realidad y yo tengo la necesidad de escribir y contar y expresar aquellas cosas que las palabras no alcanzan.

Sé que no tendré lectores y si alguien lo lee es que ha llegado aquí por remotísima casualidad. De todas formas sea cual sea el caso: Bienvenido a un rinconcito de mi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario